Luis Fernando Perez Piano

Luis Fernando Pérez es considerado en el mundo de la música clásica como el mejor intérprete del repertorio español. Sus interpretaciones de la música de Chopin, Brahms, Rachmaninov también han sido ampliamente elogiadas por el público y la crítica.

Nacido en 1977, Luis Fernando Pérez comenzó sus estudios musicales en el Conservatorio Pozuelo de Alarcón antes de ingresar a la prestigiosa Escuela de Música Reina Sofía, donde estudió piano con D. Bashkirov y G. Egyazarova, y con habitación con el Sr. Gulyas.

Continuó los estudios en la Musikhochschule Cologne con P.-L. Aimard, que se especializó en la interpretación de música española con A. de Larrocha, C. Garriga  y C. Bravo de Mompou en la Academia Marshall de Barcelona, ​​quienes le dan un master de música española. Su formación también se enriqueció en clases magistrales con personalidades como L. Fleisher, A. Schiff, Mr. Pressler o F. Tsong. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Franz Liszt y el Premio Alicia de Larrocha y la medalla de Albéniz.

Luis Fernando ha actuado en recital, música de cámara y como solista en numerosas etapas en Europa, Japón y Estados Unidos. Ha colaborado con orquestas como la Real Filharmonía de Galicia, la Orquesta de Cámara de París, la Sinfónica de Varsovia, el conjunto orquestal Kanazawa, la Orquesta Nacional de España, la Orquesta de la Radio Televisión de España, bajo la dirección de tales como G. Neuhold, K. Yamada, J.-J. Kantorow, D. Lockington y J. López Cobos.
Sus álbumes de Mirare han recibido numerosos premios, especialmente en España y Francia (Diapason d’Or – Choc Classica). Grabó la música de Granados, Manuel de Falla, Chopin, Padre Soler, la suite Iberia de Albéniz o, muy recientemente, obras de Federico Mompou.

EL ASCENSO A UNA GLORIA INMACULADA

Luis Fernando Pérez es claramente uno de los pianistas más originales y talentosos de su tiempo. Su reciente grabación de Goyescas de Granados revela un estilo muy atrevido y personal, con una libertad de improvisación y colores propios. Brillantemente transmite su sentido del contraste, la inocencia y la experiencia.